Poema 188
Puede que una de las partes atesore un fogoso deseo de compartir
-y puede que la otra no-.
O puede que ambas coincidan en el difícil juego de las intenciones
-o que ninguna quiera rondar formalmente por esas lindes-. Read more →
Puede que una de las partes atesore un fogoso deseo de compartir
-y puede que la otra no-.
O puede que ambas coincidan en el difícil juego de las intenciones
-o que ninguna quiera rondar formalmente por esas lindes-. Read more →
Quiero abrazarte, lo demás es una extensión de los abrazos.
¡Maldita la hora desatenta! ¡Malditos todos sus minutos!
¡Malditos los segundos en esta hora inmisericorde…!
¡Malditas las décimas, y las centésimas y las milésimas!
¡Malditas enteras todas las fracciones que la componen!
La crueldad de los sueños es tal que cuando los alcanzas
inevitablemente comienzas a añorar el tiempo en que soñabas.
Dicen de los poetas que dejamos corazones rotos por el camino,
decimos los poetas que encontramos corazones cobardes en nuestra alcoba.